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VENGA A VIVIR LA EXPERIENCIA DE LA ECOFERIA

Hay un lugar mágico en el corazón de la Reina (lo femenino, la mujer, la dadora de la vida). Un lugar donde vibra la vida en todo su esplendorEste lugar se llama la Eco-feria – la feria de productos orgánicos.

Aquí se puede apreciar el amor y la abundancia en su pureza máxima. En nuestros calendarios, los días miércoles y sábados están marcados con el color verde. ¡Un verde intenso! ¡Dentro de la frenesí de la ciudad, aquí estamos casi en el campo!  

Orgánico se define como algo que está conectado con la vida interior, lo entero,  lo que tiene todo lo que se necesita para una vida armónica.

La agricultura orgánica protege el medio ambiente y produce alimentos de alta calidad en cuanto a sabor y salud. Trata a la tierra como un organismo vivo, respetando los ciclos naturales. Este tipo de cultivo de plantas evita la contaminación del agua, el suelo y el aire, preserva la diversidad biológica de las  plantas, los insectos y de los animales. Las frutas y verduras orgánicas son más sabrosas, más duraderas, porque contienen más agua, más sustancias de alto valor nutricional, minerales y vitaminas en las proporciones ideales. 

Pero, la Eco-feria de la Reina es mucho más que una feria orgánica.

Apenas pasamos el portal nos dan la bienvenida los abuelos, Mario y Luisa. Ellos ofrecen juguetes hechos de madera que vienen directamente de fábulas. Hay un sinfín de madera meticulosamente elegida y trabajada con una tremenda dedicación y creatividad del maestro Mario, perdón, maestro Geppetto (para los que se olvidaron de la infancia, el padre del Pinocho).  Cada vez que uno va, espera ver sus juguetes revividos moviéndose por toda la feria, perseguidos por niños gritando de alegría.

Solamente a un paso más y ahí está el puesto del campo biodinámico. Pertenece a  Carmen, una de los motores, iniciadoras de ese oasis.  Hace 15 años ella tuvo un sueño – un  lugar donde se unan los frutos frescos y puros, las manos que los cultivaron y la gente sensible ¡que quiere alimentarse con pura luz!  Y el sueño se manifestó. Ni mencionar el empeño y los músculos de todo tipo necesarios para que esta feria naciera y que con los años sigue creciendo y embelleciéndose. 

De una iniciativa privada pasó a ser una comunidad, la Asociación Ecoferia de la Reina donde están unidos todos los feriantes, desde los campos de Alto de Carmen hasta el Lago Budi, en la misma visión. 

La Eco-feria es un mini Chile.

Aquí venimos para asombrarnos de los colores y sabores, de ser los primeros que tocan los frutos vírgenes después de ser cosechados en el campo. Aquí venimos para pasear entre productos frescos y llamativos de Eliana de Mallarauco, de Mónica de Paine, de Nicole de Melipilla, de Nacho y Rosita de Chépica, de Leslie de San Felipe, de Claudia de Valparaíso, de Natanael de Alto del Carmen, de Maca de Linares, de Carlos y Mabel de Lago Budi, de Carlos y Paty de Montepatria… Viendo que todo lo cosechan con sus manos trabajadoras apreciamos aún más todo lo que ofrecen. 

Hay que probar las avenas de Pablo, los chocolates de Renate y/o las carnes orgánicas, sin sufrimiento animal para los que consumen carne, de Daniel y Rafael, los productos para la despensa, aceites, sales y hierbas que nos ofrecen Gloria y Ernesto o las deliciosas nueces y almendras de Tatiana.

Aquí venimos para que nos enseñen todos esos frutos divinos que nunca hemos conocido antes…topinambur, kale, papa chilota negra, cebollín violeta, nuez pecana … y otros tantos. 

Aquí venimos para  conocernos, apoyarnos mutuamente sintiéndonos cómplices en la necesidad de ingerir lo más puro que hay para que seamos más fuertes, capaces de enfrentarnos a cualquier enfermedad y salir ganadores. Necesitamos fuerza para perdurar en estos tiempos duros. Si aceptamos que somos seres de luz, ¡nuestros alimentos tienen que tener la máxima vitalidad! 

Aquí venimos para intercambiar recetas: tortilla de hojas de betarraga, pascualina con topinambur, batidos de clorofila, la forma de hacer un rico pan sarraceno sin gluten, métodos para bajar el colesterol… Aquí venimos para comprar filtros para el agua, plantas sanas y semillas libres que se pueden resembrar… y además, recibir todas las instrucciones posibles para lograr todo ello. 

La Eco-feria es una escuela de reeducación alimentaria. 

Aquí venimos para buscar cosméticos hechos a mano de ingredientes naturales y biodinámicos, no probados en animales, y para sorprendernos de productos caseros que nos embellecen… Aquí venimos para alegrarnos con telas coloridas de colores naturales y con muñecas hechas de lana y algodón que ofrecen las Ximenas, mamás y educadoras de niños Waldorf . Vestirnos sano y sin tóxico con los algodones orgánicos de Daniela o disfrutar del aroma de la lana lavada en el río y tinturada con plantas. ¡Qué bueno, aquí está el regalo de cumpleaños para mi nietecita! Cuánta variedad de regalos diferentes, con el lujo de conocer al mismo creador y ayudarnos mutuamente.

Aquí nos podemos encontrar con la guardiana del agua, con jarros, mamaderas y vasos hechos con la proporción aurea e impregnados por flor de la vida para enseñarnos cómo revivir con la danza entre la geometría sagrada y el agua. Podemos aprender a cultivar con las plantas de las Huertas urbanas de la Reina y ponerlos en los hermosos maceteros de madera de José o en los canastos de la canastera.

La Eco-feria es un lugar de asombro.

Aquí estamos recuperando el sentido del tiempo natural. Descubrimos la importancia de los ciclos naturales, de los momentos cuando aparecen y desaparecen las frutas y verduras.  Ahí está el reflejo de la dedicación que requiere tiempo. Para estar sanos hay que encontrar el tiempo para caminar, respirar y alimentarse. Aquí nos detenemos para conversar un café con un kuchen hecho por Sonia con las harinas que aquí se producen, mirarnos a los ojos, sentirnos, conocernos. Aquí podemos leer, aquí  el tiempo pasa más lento. 

La Eco-feria es una escuela del tiempo natural.

La Eco feria es el lugar donde se pueden encontrar humanos bajo peligro de extinción – esos agricultores que podrían ganar dinero mucho más fácil y no esforzarse tanto de limpiar bichitos y caracoles con sus manitos, de abonar la tierra con productos naturales y de actuar más lentos, de luchar con la diversidad de las plantas, dejando un espacio chico para el monocultivo. Estos agricultores son humanos éticos que trabajan para la salud y no por la pura ganancia monetaria y el consumismo inconsciente. 

Ya volvió la música a la feria. Se planifican talleres y días de campo para conocer, aprender y disfrutar de un almuerzo sano…

¡Olvidémonos de todo el letargo y aislamiento que todos hemos sufrido en los últimos tiempos para dar la bienvenida a más espacios como este!

¡Bienvenidos a la vida llamada Eco-feria!                                                 

Katarina Prokić

Admiradora de la Eco-feria de La Reina

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