Granja Alihuen

Granja Alihuen nace en 1994, inspirada en querer aportarle algo al mundo,
producir alimentos sanos imitando los procesos de la naturaleza, alterando lo
mínimo posible el entorno y respetando la flora y fauna del lugar.
Se escoge el nombre Alihuen, ya que significa árbol sagrado en mapudungun y el
árbol es el principio y fin de todas las cosas. El árbol con su evapotranspiración
crea un aire favorable para la vida, con su follaje da sombra y refugio a la tierra y a
los pájaros, con sus flores aporta polen y néctar para las abejas, con sus hojas va
formando suelo y con sus raíces eleva las aguas subterráneas a la superficie, con
lo cual su presencia puede restaurar un hábitat perdido.
Granja Alihuen tenía una buena base, ya que mi padre era botánico y había
dedicado su vida a forestar el predio con especies nativas, hacer un santuario de
flora y fauna y junto a mi madre que era agricultora y escultora creaban un
ambiente de naturalismo cultivando sin químicos desde 1960. A partir de 1994
elegimos ponerle apellido a estas prácticas y cultivar «»orgánico»».
Siempre nos habíamos dedicado a los frutales y a partir de ese momento quisimos
tener una granja autosustentable y multivarietal, por lo que también comenzamos
a cultivar hortalizas, integrar mayor cantidad de frutas, y también más animales.
Hoy en día tenemos todo tipo de animales de granja y producimos una amplia
variedad de frutas y verduras con énfasis en variedades de paltas, chirimoyas,
naranjas, almendras y nueces. En hortalizas la especialidad está en zapallos,
papás y cebollas.
Granja Alihuen está ubicado en un pequeño valle en un cajón de cerros cerrado
por un río, lo que permite la producción de una prodigiosa miel, en la cual
predominan las flores nativas de Tebo y Quillay.
Hemos podido integrar con orgullo ciertos tópicos que al principio parecían solo un
ideal, teniendo hoy en día corredores biológicos, silvopastoreo, agroforestería,
cobertura vegetal permanente, control entomológico en equilibrio, elaboración de
nuestro propio compost, establecimiento de abonos verdes, etc.

Este es un camino muy inspirador que da un gran sentido a la vida y que ha
motivado también a los jóvenes de universidades e institutos que han visitado el
predio y en especial a mis propios hijos.
El fin último es la verdadera conexión con la naturaleza a la cual debemos volver
con suma urgencia y ser sus guardianes.

Categorías: ,